Del mar los vieron llegar mis hermanos emplumados eran los hombres barbados de la profecía esperada. Se oyó la voz del monarca de que el dios había llegado y les abrimos la puerta por temor a lo ignorado. Iban montados en bestias como demonios del mal iban con fuego en las manos y cubiertos de metal. Solo el valor de unos cuantos les opuso resistencia al mirar correr la la sangre se llenaron de vergüenza. Porque los dioses ni comen, ni gozan con lo robado y cuando nos dimos cuenta ya todo estaba acabado. Y en ese error entregamos la grandeza del pasado y en ese error nos quedamos quinientos años esclavos Se nos quedó el maleficio de brindar al extranjero nuestra fe, nuestra cultura, nuestro pan, nuestro dinero Y les seguimos cambiando oro por cuentas de vidrio y damos nuestra riqueza por sus espejos con vidrio ¡Oh!maldición de Malinche enfermedad del presente ¿cuándo dejarás mi tierra? ¿cuándo harás libre a mi gente?
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